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miércoles, 15 de agosto de 2012

Monfragüe


Parque nacional desde el año 2007, Monfragüe conserva en su interior uno de los mejores ejemplos del bosque mediterráneo que antaño poblaba gran parte de nuestra península. Junto a este medioambiente, encontramos en este paraje, enclavado en la provincia de Cáceres, en las cercanías de la confluencia de los ríos Tajo y Tiétar, numerosos cortados rocosos, dehesas y áreas fluviales y de monte mediterráneo que conforman una diversidad de ambientes difícil de encontrar en otras zonas de España.

Gracias a ello Monfragüe cuenta con una biodiversidad envidiable y constituye un refugio inigualable para algunas especies emblemáticas de nuestra geografía como el buitre negro, el águila imperial ibérica, el alimoche, el búho real o la cigüeña negra. También podemos observar otras grandes rapaces como diversas clases de águilas y, por supuesto, las magníficas colonias de buitre leonado.




Para observarlas lo mas fácil es dirigirse a los numerosos miradores situados a lo largo del parque como el del Salto del Gitano donde podremos observar numerosas buitreras y algún nido de cigüeña negra, o los que se reparten a lo largo del cauce del Tiétar como la Tajadilla, la Báscula, la Higuerilla y, como no, la Portilla del Tiétar.


Y si nos parece poco, podemos acercarnos al embalse de Arrocampo, uno de los mejores lugares para ver aves en Extremadura, contando con numerosas especies como calamones, garzas y garcillas, aguiluchos, cormoranes, cigüeñas, zampullines...

lunes, 1 de agosto de 2011

Menorca

Pues si, ya era hora de colgar unas fotitos de Menorca (siento el retraso pero he estado un poco liadillo). Por cierto, vaya encanto de isla.

Esa es la palabra: encanto. Menorca tiene algo que la hace especial. Quizá sea su tranquilidad, quizá sus calas o sus aguas, quizá sus pueblos o su gente,… a lo mejor es que la he mirado con mejores ojos, pero creo que no. Menorca tiene encanto.

Esta isla con dos capitales, la actual, Mahón, y la antigua, Ciudadela, se estira desde una hasta la otra como si entre ambas quisieran partir la isla en dos. Para unirlas está “la carretera”, y a ambos lados de esta, dos mitades de la isla, norte y sur, cada una con sus características específicas.

Si piensas en el sur te viene a la cabeza el sol, las calas de arena blanca, el agua turquesa… si piensas en el norte, el sol queda a la espalda y las calas son de arena mas oscura pero el agua igual de cristalina.



Calas al norte, calas al sur… en Menorca existen cientos de calas, algunas parecidas pero todas diferentes. ¿Cuál es mas bonita? Pregunta a diez personas en la isla y puede que cada una elija una distinta y quizá eso sea lo mejor de las calas de Menorca, que hay calas preciosas para todos los gustos, y cada una con ese puntito que la hace especial.

El agua es también especial en Menorca, nada que ver con lo que he visto en otros lugares, hay zonas en las que es como meterse en un acuario sin cristal, observando tu alrededor con perfecta nitidez a metros de distancia y rodeado de peces que, a fuerza de ver cada día la presencia del hombre, parece que ya ni se asusten de él.




Hay también un buen patrimonio cultural para visitar en Menorca desde los numerosos restos de los primeros habitantes humanos de la isla, -la llamada cultura talayótica- hasta nuestros días, Menorca ha tenido una historia llena de acontecimientos de los que quedan vestigios repartidos por toda su geografía.







Buen ejemplo son las dos grandes ciudades: Ciudadela y Mahón, Ciutadella y Maó. Ambas cuentan con un precioso casco antiguo y una buena de colección de edificios y monumentos que hacen imprescindible su visita. Pero no solo ellas son Menorca, existen muchos pueblos y lugares dignos de ver y, por supuesto, un precioso patrimonio natural.





Cabe destacar el Parque Natural de S’albufera des Grau, donde el agua y la tierra se alían para crear un entorno privilegiado en el que numerosas especies animales viven habitualmente o simplemente usan como refugio temporal en sus migraciones entre Europa y África.








En fin, creo que se nota que me gustó Menorca y desde luego, así fue. Como ya he dicho, un encanto de isla cuya visita recomiendo a todo el que tenga ocasión.